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- selección de Del sentimiento
trágico de la vida
ANTES DE LEER
Este ensayo, tan representativo del pensamiento de Unamuno, puede intimidar,
a primera vista, al estudiante que antes no haya leído ninguna
obra de tipo filosófico. Pero ten en cuenta las siguientes consideraciones
para animarte a la lectura de la selección de Del sentimiento
trágico de la vida (publicado en 1913).
Se considera a Unamuno como uno de los mejores ensayistas que escriben
en español. Su estilo ha atraído a muchos, con su evidente
amor por todos los aspectos del idioma, la belleza de sus palabras y su
ingenio para profundizar en las ideas por juegos de palabras, haciendo
frecuentemente resaltar el sentido etimológico de ellas. Lo que
sobre todo invita al estudiante a la lectura del ensayista Unamuno es
la unidad de su tema: su ansia continua y obsesiva de que sobreviva
eternamente su conciencia, su "yo".
Mucha gente ha hallado muy asequibles los ensayos de Unamuno, ya que
escribe en términos mucho menos abstractos que otros filósofos.
No es un filósofo sistemático. Aunque Unamuno escribe algunas
de sus obras como hombre relativamente joven, y otras de viejo (según
nos ha quedado estampada su imagen por la mayoría de sus retratos),
siempre tiene rasgos de adolescente en sus preocupaciones metafísicas
y por la forma apasionada de su pensar. Ya en 1905 había escrito
un largo ensayo de comentarios sobre cada capítulo del Quijote,
Vida de don Quijote y Sancho, que se considera como uno de los presagios
del existencialismo que vendría unas décadas más
tarde. Este "pre-existencialismo", por denominarlo así, dominaría
toda su obra.
Así se puede distinguir el existencialismo (término
que no usa Unamuno) de otras filosofías: en éstas el filósofo
busca desinteresadamente la verdad objetiva, o por lo menos
se propone hacerlo, sobre las cuestiones más fundamentales de la
vida (como, "¿Qué es el ser? ¿Cómo conocemos?
¿Por qué estamos aquí?", etc.) Unamuno, en cambio,
nunca se prescinde de su ser como individuo, como "hombre de carne y hueso".
Jamás se propone la búsqueda de una verdad sin relación
"entrañable" con él. La que encuentre, debe ser su verdad,
la de Miguel de Unamuno. Incluso niega
que sea posible hacer filosofía sin, en el fondo, estar buscando
una sola cosa: la sobrevivencia del "yo" individual.
El tema del ansia obsesiva de la inmortalidad personal, es decir, de
la sobrevivencia de su conciencia, se repite en muchas de sus obras, alcanzando
su mayor intensidad en San Manuel Bueno, mártir (1933).
Esta ansia proviene de su larga y acuciante crisis religiosa, crisis
de toda su vida, sobre todo a partir de sus treinta y cuatro años.
Las dudas que lo torturaban nunca terminaron en un simple abandono de
la creencia en el catolicismo, sino que dieron lugar a una continua lucha
entre la fe cristiana (la católica de su niñez) y el ateísmo
que le parecía ser la ineludible conclusión racional de
la ciencia moderna.
Vocabulario
- divagacionesreflexiones, pensamientos diversos; andanzas,
deambulaciones
- engendrarcausar, crear, generar
- abatirderribar, derrotar; en sentido figurado, deprimir,
entristecer
- escamoteojuego de manos en el que desaparece algo que
estaba a la vista; por extensión, maniobra que despoja a otro
con maña y ligereza
- recónditoprofundo; oculto; arcano; reservado
- conatointento, afán; principio frustrado de algo
- ociososin actividad; en el sentido que quiere Unamuno,
vano, inútil, sin objeto
- refunfuñarrezongar, mascullar algo entre dientes,
en son de queja; decir cosas en tono de mal humor
- sensibleríasentimentalismo; excesiva delicadeza
AL LEER
Consulte la Guía de estudiar que aparece en la sección
detras del Cuestionario para ayudarle a comprender esta obra.
DESPUÉS DE LEER
Conviene saber que algunas de las características más sobresalientes
del modo de pensar unamuniano se consideran sintomáticas de una
profunda depresión clínica. Entre estas características
se cuentan la continua tristeza y la preocupación obsesiva con
la muerte. Bien nos podemos preguntar cómo habría sido distinto
Miguel de Unamuno con los tratamientos
químico-psiquiátricos a los que recurren muchos hoy en día
para aliviar sus depresiones u obsesiones. ¿Cómo habrían
sido distinta su obra y su personalidad? ¿Habría sido capaz
de creer con tranquilidad espiritual, con la confianza de que la ciencia
cambiaría sus conclusiones algún día? ¿Se
habría conformado con una postura atea? He aquí un interesante
tema para la discusión.
Conviene saber que Unamuno tiende a torcer el sentido de algunas fuentes
para conformarlas con su pensamiento. En la sección "Al leer" vimos
que no representa adecuadamente el pensamiento del obispo anglicano Butler.
También en la página 51 del ensayo Unamuno hace referencia
a Mateo 10:16 para afirmar que Cristo aprobó la acción de
la serpiente en el Génesis al tentar a Eva, una interpretación
imaginativa pero sin acepción entre los especialistas en textos
bíblicos. Así, le parece bien expresar su lucha interior
sin darse mucha molestia por representar con gran exactitud las fuentes
que menciona.
Conviene saber que Unamuno hace eco, en la página 52 del ensayo,
de una interpretación del Génesis 3:16 muy popularizada
entre algunos escritores científicos que ven en esta cita una explicación
mítica del dolor del parto causado por la cabeza del ser humano
evolucionado, poseedor de un cerebro de aumentado tamaño gracias
al proceso evolutivo.
Conviene saber que en la página 66, Unamuno se refiere erróneamente
a Clemente de Alejandría como a un santo de la Iglesia Católica.
Sin embargo, a partir del siglo XVI la Iglesia no afirma su santidad,
debido a ciertas dudas sobre su ortodoxia (enseñanza correcta según
la Iglesia).
Conviene saber que Unamuno tuvo un hijo hidrocéfalo. ¿En
él pensaría al meditar sobre los orígenes posibles
de nuestras ansias por alcanzar la inmortalidad (págs. 51-52)?
Se trata de una versión del origen de los seres humanos según
la cual, escribe Unamuno, "no es en rigor el hombre, sino una especie
de gorila, orangután, chimpancé o cosa así, hidrocéfalo
o algo parecido. Un mono antropoide tuvo una vez un hijo enfermo, desde
el punto de vista estrictamente animal o zoológico, enfermo, verdaderamente
enfermo, y esa enfermedad resultó, además de una flaqueza, una
ventaja para la lucha por la persistencia", permitiendo un cráneo
de tamaño adecuado para un mayor cerebro. Ello habría permitido,
según este argumento, el desarrollo de la razón y de la
imaginación.
Conviene saber que un ejemplo muy ilustrativo del ingenio unamuniano
con los juegos de palabras es su uso del término agonía.
Para él esta palabra, además de estar cargada de sus significados
ordinarios en español, es decir, primero, de pasar por el decaimiento
físico que lleva a la muerte, y segundo, de sufrir intensamente,
se entiende principalmente en este autor con el matiz de su raíz
griega de lucha de combatiente.
Conviene saber que para el estudiante acostumbrado al "loísmo",
o sea al uso de los pronombres lo/los en la función gramatical
de complemento directo masculino, le sonará algo extraño
el uso unamuniano de le/les como pronombres masculinos directos además
de indirectos (el "leísmo"). Este uso es aceptado académicamente
en España, a la vez que refleja el uso de ciertas regiones.
Cuestionario
1. ¿Qué es la filosofía para Miguel
de Unamuno?
2. Nombra algunos de los filósofos de los que se habla en este
ensayo. ¿Cuáles fueron algunas de sus preocupaciones?
3. Según Unamuno, ¿en qué consiste el sentimiento
trágico de la vida?
4. Comenta cuáles son las diferentes versiones que el hombre tiene
sobre la evolución de las especies. ¿Cuál es la opinión
del autor al respecto?
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