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Romancero gitano (1924-1927)
ANTES DE LEER
Uno de los mayores valores de la literatura española es la gran
cantidad de poemas de origen anónimo que hemos heredado de la Edad
Media: breves poemas narrativos, de raíz épica, cuyos creadores
son desconocidos. Son los llamados romances.
Cuando se derrumbaron las civilizaciones griega y romana, se dio origen
en Europa a un largo período en que la literatura se refugiaba
en los monasterios y conventos y se encontraba al alcance solamente de
unos pocos. Pero entre los siglos XII y XV surgió, ya no en latín,
sino en romance, la lengua común del pueblo, un fenómeno
nuevo: poemas largos épicos, los llamados cantares de gesta,
de origen anónimo, que iban siendo difundidos por vía oral.
Estos poemas narraban las hazañas de los grandes héroes
a quienes iban convirtiendo en leyendas o mitos, o bien, evocaban los
hechos históricos memorables de un pueblo. Típicamente exaltaban
el ideal de un mundo feudal y de una civilización dominada por
el espíritu de las cruzadas contra los infieles, como en el "Cantar
del mío Cid", compuesto alrededor de 1140.
Como no existían los medios de comunicación que tenemos
hoy día, surgió el oficio de juglar profesional, hombre
que, para ganarse la vida, andaba de pueblo en pueblo, recitando los cantares
de gesta para la diversión del público, o cantándolos
con melodías sencillas y algo monótonas, parecidas a una
salmodia. Cabe notarse que el oficio de juglar es una tradición
que comparten las literaturas medievales de todos los idiomas románicos,
como, por ejemplo, el francés, el italiano y el portugués.
Además de entretener al público, los hombres que practicaban
el oficio de juglar también traían noticias, especialmente
sobre las guerras que ocurrían entre moros y cristianos. Además
de tener función práctica, estos romances noticieros, fronterizos
y moriscos, de punto de vista árabe, eran sumamente poéticos.
El público escuchaba estos largos poemas narrativos, y aprendía
de memoria las partes más dramáticas o conmovedoras. Al
ir repitiéndose, por vía oral, los poemas se fueron transmitiendo
y conservando en la memoria común del pueblo español. Estos
fragmentos de mayor popularidad, a lo largo de los años, cobraron
vida propia como los primeros romances. El romance a la vez pasó
al género del teatro, donde se transformó y donde persiste
hasta hoy día.
En la poesía del siglo XV se ve la transformación del juglar
callejero en trovador cortesano. Los trovadores, poetas cultos, empezaron
a cultivar el romance, que hasta entonces había sido del pueblo.
Poeta oficial de las cortes feudales, el trovador refinó sus composiciones.
Los trovadores eran gente alegre y satírica que se expresaba en
el idioma del pueblo, y componían tanto la letra como la música
de sus canciones. Sus obras eran interpretadas por los juglares, que además
de saber cantar, tocaban diversos instrumentos de música. Se da
lugar de este modo al florecimiento de una lírica popular netamente
española.
Los primeros romances lograron gran popularidad y se recogían
en colecciones que se llamaban romanceros. Por ejemplo, se compiló
y se difundió en los siglos XIV y XV el "Romancero viejo", antología
de poemas cortos y populares, posiblemente fragmentos de poemas épicos
que, por ser favoritos del público, el juglar repetía. Es
probable también que muchos de estos romances hayan sido composiciones
originales. La publicación de los romanceros sirvió para
conservarlos y diseminarlos, aunque todavía surgían muchas
variantes de un mismo romance, por ser transmitido éste por vía
oral. El éxito de los trovadores y juglares y su enorme influencia
sobre el pueblo, asustó muchas veces a los que manejaban el poder
en la época medieval; pero, en cambio, San Francisco de Asís
y sus discípulos se autodenominaban "juglares del Señor".
Las características fundamentales de todos los romances antiguos
son, primero: su carácter oral y falta de autor conocido-son el
producto colectivo del pueblo; segundo: que, para mayor facilidad de su
transmisión oral, contienen recursos poéticos que facilitan
su recitación de memoria; tercero: que suelen relatar un momento
dramático y conmovedor, y a veces lo logran con un diálogo
entre dos o más personas; cuarto: al transformarse el cantar de
gesta en romance, se pierde algo de su carácter épico y
se cobra una mayor fuerza lírica; y quinto: ya que se trata de
un fragmento de un poema de carácter épico, se abre in
medias res, es decir, empezada ya la acción de la narración,
y tiende a acabarse de manera abrupta. Una buena definición del
romance es un poema lírico que cuenta una historia. El romance
es uno de los grandes monumentos al espíritu poético del
pueblo español, puesto que fue el pueblo el que creó el
romancero y el que lo transmitió por vía oral a lo largo
de los siglos.
Técnicamente, ¿en qué consiste el romance tradicional
español? Por definición, es una composición poética
formada por versos octosílabos, en número indeterminado,
con la misma rima asonante en los versos pares, quedando sueltos, o sin
rima, los impares. Antiguamente el verso del romance había sido
el verso asonantado de dieciséis sílabas, pero con el tiempo
éste se fragmentó en dos, es decir, en ocho sílabas.
Ésta es la forma de todos los romances del Romancero gitano de
Federico García Lorca.
En el mejor sentido de las palabras, Lorca fue trovador y juglar de sus
propios romances. Él mismo los recitaba apasionadamente, con brío
y espontaneidad, en reuniones tanto formales como informales, antes y
después de su publicación. Allen Josephs y Juan Caballero
escriben que "antes de publicarse, el Romancero se había
hecho famosísimo. Aparte del hecho de que [Lorca] ya había
publicado algunos de los poemas [en revistas literarias], había
leído también tantas veces sus poemas que entre los literatos
y amigos suyos eran ya famosos". La publicación de Romancero
gitano tuvo una acogida inmediata. Ninguna colección de poemas
en idioma español se ha vendido tanto ni ha sido tan popular como
ésta.
En un recital que dio de poemas del Romancero gitano en 1935,
Lorca dijo:
Desde el año 1919, época de mis primeros pasos poéticos,
estaba yo preocupado con la forma del romance, porque me daba cuenta
que era el vaso donde mejor se amoldaba mi sensibilidad. El romance
había permanecido estacionario desde los últimos exquisitos
romancillos de Góngora, hasta que el duque de Rivas lo hizo dulce,
fluido, doméstico, o
Zorrilla lo llenó de nenúfares, sombras y campanas sumergidas.
El romance típico había sido siempre una narración,
y era lo narrativo lo que daba encanto a su fisonomía, porque
cuando se hacía lírico, sin eco de anécdota, se
convertía en canción. Yo quise fundir el romance narrativo
con el lírico sin que perdieran ninguna calidad, y este esfuerzo
se ve conseguido en algunos poemas del Romancero, como el llamado
"Romance sonámbulo", donde hay una gran sensación de anécdota,
un agudo ambiente dramático, y nadie sabe lo que pasa, ni aun
yo, porque el misterio poético es también misterio para
el poeta que lo comunica, pero que muchas veces lo ignora. (Obras
completas III, García-Posada, 179-180)
Vocabulario
- estañoelemento químico metálico
blando de color parecido al de la plata
- barandabarandal superior de una balaustrada; pasamano
- frotapasa repetidamente y con fuerza una cosa sobre otra
(inf. frotar-pasar repetidamente y con fuerza una cosa
sobra otra)
- retumbaresuena, hace eco (inf. retumbar-resonar,
hacer eco)
- carámbanopedazo de hielo puntiagudo colgante
- panzabarriga
- llagasheridas supurantes que tardan en curarse
- caucelecho de un río o arroyo
- garbosoairoso; que tiene gracia y desenvoltura en sus
movimientos
- varonilviril; propio de hombre
AL LEER
Analiza la manera en que Lorca utiliza recursos literarios y lenguaje
poético para evocar los diversos estados de ánimo en Romancero
gitano.
Para servirte de base para identificar los recursos técnicos
de la poesía, consulta el resumen que se encuentra en la introducción
de estas páginas de web.
DESPUÉS DE LEER
CONVIENE SABER que la palabra romance en inglés es ballad.
De la misma forma que una colección de canciones se llama cancionero,
una colección de romances se llama romancero. Generalmente
se emplea el término romancero para referirse a la totalidad
de los millares de romances que se conservan en español, pero,
en su Romancero gitano, Lorca recopiló el conjunto de
romances escritos por él cuyo tema, la pena negra granadina,
le fue absorbiendo entre los años 1922 y 1928, cuando por fin
se publicaron. Era atípico de Lorca escribir un libro de formación
tan lenta.
CONVIENE SABER que la primera noticia que se conoce entre la correspondencia
de Lorca sobre su intención de escribir el Romancero gitano,
la tenemos en una carta que escribió a su gran amigo granadino
Melchor Fernández Almagro a comienzos de julio de 1922:
Quiero hacer este verano una obra serena y quieta; pienso construir
varios romances con lagunas, romances con montañas, romances
con estrellas; una obra misteriosa y clara, que sea como una flor (arbitraria
y perfecta como una flor): ¡toda perfume! Quiero sacar de la sombra
a algunas niñas árabes que jugarían por estos pueblos
y perder en mis bosquecillos líricos a las figuras ideales de
los romancillos anónimos. Figúrate un romance que en vez
de lagunas tenga cielos. ¿Hay nada más emocionante?
Este verano, si Dios me ayuda con sus palomitas, haré una obra
popular y andalucísima. Voy a viajar un poco por estos pueblos
maravillosos, cuyos castillos, cuyas personas parece que nunca han existido
para los poetas . . . (Obras completas III, García-Posada,
737-738).
Ya en enero de 1926, Lorca le envía al mismo amigo granadino
versiones preliminares de "Romance de la luna, luna" y de "Prendimiento
de Antoñito el Camborio". Comenta el poeta: "Mi idea es hacer
un romancero gitano, pero ¡venga hacer versos!, ¡venga
hacer versos! para no publicar un solo libro . . ., ¡me da verdadera
pena!, ¡y ganas de romperlos!" (Obras completas III, García-Posada,
875-876)
CONVIENE SABER que una de las críticas más severas que
recibió Lorca sobre el Romancero gitano le llegó
en una carta de su amigo Salvador Dalí, con quien había
desarrollado la estética expuesta por el poeta en su conferencia
Imaginación, inspiración, evasión. Dalí,
comentando sobre la invención del Romancero gitano, le
dijo al poeta que, a pesar de que contenía la más fabulosa
sustancia poética que había existido jamás, los
poemas eran demasiado tradicionales, demasiado locales, demasiado anecdóticos,
y demasiado atados a las normas líricas del pasado. (Federico
García Lorca: A Life, Gibson, 216-217.)
Lorca se encontró, en gran parte, conforme con estas observaciones.
En una entrevista, hecha en 1933, afirmó que: "El Romancero
gitano no es un libro popular aunque lo sean algunos de sus temas.
Sólo son populares algunos versos míos, pero sólo
en minoría. . . . Pero la mayor parte de mi obra no puede serlo,
aunque lo parezca por su tema, porque es un arte, no diré aristocrático,
pero sí depurado, con una visión y una técnica
que contradicen la simple espontaneidad de lo popular". (Obras completas
III, García-Posada, 445)
En 1935, cuando el libro ya había gozado de seis ediciones,
declaró en una conferencia-recital de poemas del Romancero
gitano, que no era libro popular, a pesar de haber sido, para ese
entonces, "jaleado hasta el exceso", según su editor, Miguel
García-Posada. (Obras completas III, García-Posada,
14) Lorca, en ese recital, agregó que el romance "La casada infiel"
es "pura anécdota andaluza" y "popular hasta la desesperación
y, como lo considero lo más primario, lo más halagador
de sensualidades y lo menos andaluz, no lo leo". (Obras completas
III, García-Posada, 182) Concluye García-Posada: "Un
eco, sin duda, de los reproches de tradicionalidad y conformismo que
Dalí le había hecho siete años antes". (Obras
completas III, García-Posada, 14-15)
CONVIENE SABER que hay un CD de la casa discográfica Orfeón,
de recitaciones de poemas del Romancero gitano, titulado Colección
de Oro: Centenario de García Lorca (1998). De las selecciones
del libro de lecturas se incluyen "Romance de la pena negra", "Romance
de la luna, luna", "Prendimiento de Antoñito el Camborio en el
camino de Sevilla", "Muerte de Antoñito el Camborio", "Romance
sonámbulo" y "La monja gitana". Además se incluyen extractos
de Bodas de sangre y de Llanto por Ignacio Sánchez
Mejías ("La sangre derramada").
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