- El burlador de Sevilla y convidado de piedra Acto primero
- Gabriel Téllez
Mientras leas, considera la importancia que tienen los fragmentos de texto siguientes en el desarrollo de la trama de El burlador de Sevilla y convidado de piedra. Interpreta en tus propias palabras el significado de cada uno, de qué se habla, qué ha pasado antes y qué pasará a continuación. Identifica su importancia dentro del contexto total de la historia.
1. Isabela. Quiero sacar una luz.
Don Juan. Pues ¿para qué?
Isabela. Para que el alma dé fe del bien que llegó a gozar.
Don Juan. Mataréte la luz yo.
Isabela. ¡Ah, cielo! ¿Quién eres, hombre?
Don Juan. ¿Quién soy? Un hombre sin nombre.
Isabela. ¿Que no eres el duque?
Don Juan. No. (pág. 10)
2. Rey. Qué es esto?
Isabela. (Aparte.) (¡El rey! ¡Ay triste!)
Rey. ¿Quién eres?
Don Juan. ¿Quién ha de ser?
Un hombre y una mujer.
Rey. (Aparte.) (Esto en prudencia consiste.) ¡Ah de mi guarda! Prendé
a este hombre. (pág. 11)
3. Don Juan. Aunque tengo esfuerzo, tío, no le tengo para vos.
Don Pedro. ¡Di quién eres!
Don Juan. Ya lo digo:
tu sobrino.
Don Pedro. (Aparte.) (¡Ay, corazón,
que temo alguna traición!) (pág. 13)
4. Don Pedro. . . .
¿Atreveráste a bajar
por ese balcón?
Don Juan. Sí atrevo,
que alas en tu favor llevo.
Don Pedro. Pues yo te quiero ayudar.
Vete a Sicilia o Milán,
donde vivas encubierto.
Don Juan. Luego me iré.
Don Pedro. ¿Cierto?
Don Juan. Cierto.
Don Pedro. Mis cartas te avisarán
en qué para este suceso
triste que causado has.
Don Juan. (Aparte.) (Para mí alegre, dirás.)
Que tuve culpa, confieso. (pág. 15)
5. Tisbea. . . .
De cuantos pescadores
con fuego Tarragona
de piratas defiende
en la argentada costa,
desprecio soy y encanto;
a sus suspiros, sorda,
a sus ruegos, terrible,
a sus promesas, roca.
. . .
Ya con vigüelas dulces
y sutiles zampoñas
músicas me consagra;
y todo no me importa,
porque en tirano imperio
vivo, de amor señora;
que hallo gusto en sus penas
y en sus infiernos gloria. (págs. 29–30)
6. Anfriso. Al mar se arroja.
Coridón. Tisbea, ¡detente y para!
Tisbea. ¡Fuego, fuego, zagales, agua, agua!
¡Amor, clemencia, que se abrasa el alma!
(pág. 55)