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- El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha Capítulo I
- Miguel de Cervantes Saavedra
Antes De Leer
En la vida de Miguel de Cervantes pueden distinguirse dos etapas fundamentales. La primera corresponde a la gloria del imperio español, cuya prosperidad económica reposaba en el considerable volumen de su comercio y en las riquezas provenientes de la América recientemente conquistada; y cuyo poderío militar se había fortalecido al calor de campañas militares victoriosas que, en la imaginación de jóvenes como Cervantes, probablemente adquirían una dimensión épica comparable a la que describían las novelas de caballerías. En este contexto histórico, no es difícil comprender el predominio de la acción sobre el pensamiento; el heroísmo legendario del campo de batalla inundaba los sueños juveniles y la carrera militar se convirtió muy pronto en la de mayor honra y prestigio. Cervantes, que no fue ajeno a esta atmósfera en constante ebullición, tuvo también que elegir entre las armas y las letras. Su sangre joven le inclinó hacia las primeras y sin haber cumplido los veintitrés años, termina enrolándose en las fuerzas del general Marco Antonio Colonna, en Italia. Nadie hubiera imaginado que ese era apenas el principio de una carrera militar prolongada que, por la riqueza de su anecdotario, pudo haberse convertido ella misma en motivo de una nueva novela.
La segunda etapa corresponde a la decadencia de España. La bonanza económica se ha terminado, el poderío militar va en declive, la emoción que invadía el espíritu nacional se va difuminando, hasta que España se convierte en la sombra de lo que había sido antes. Cervantes, sin embargo, ya ha abandonado la carrera militar; y en las nuevas ocupaciones que le han tocado en suerte, todas ellas administrativas, tropieza una y otra vez con singulares dificultades que lo ponen en prisión no pocas veces; aun así tuvo la tranquilidad suficiente para escribir el El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que vio la luz en 1605, cuando Cervantes tenía 58 años.
En el capítulo primero de esa famosa novela, se narra la manera en que el hidalgo enloquece y se convierte en un caballero andante al estilo de los libros de caballerías. Aquí somos testigos de la manera en que elige y nombra a su caballo Rocinante y también de la desaforada elección de una pastora como su ama y señora.
Vocabulario
- 1. verosímilque parece verdadero; creíble.
- 2. requiebropiropo; alabanza que un hombre dirige a una mujer.
- 3. desentrañardescifrar; aclarar o esclarecer el sentido de algo.
- 4. pendenciapleito; riña.
- 5. soberbiomuy orgulloso; presuntuoso.
- 6. agravioofensa; insulto.
- 7. tachadefecto; imperfección; mancilla.
- 8. acontecersuceder; ocurrir.
- 9. derribarechar abajo; tirar al suelo a un jinete.
- 10. vencerconquistar; triunfar; también cumplirse (un plazo); caducar (una licencia, por ejemplo).
Al Leer
Consulte la Guía de estudio como herramienta para comprender mejor esta obra.
Después De Leer
El Quijote es una de las obras más controversiales de la literatura universal. Mucho se ha cavilado sobre su origen, la intención de su autor, su estilo, el contexto histórico en que fue escrito, etc. Las opiniones son tan numerosas y tan diversas que intentar un acopio aunque sea resumido de las mismas es una tarea muy difícil. Eso no representa, sin embargo, un obstáculo mayor si se intenta exponer, en términos muy generales y didácticos, algunas de las principales ideas que estudiosos de diferentes épocas han elaborado en torno al Quijote. La primera de ellas es también la más curiosa, pues los estudiosos que la defienden argumentan, en líneas generales, que Cervantes escribió su obra magna de manera “inconsciente”, sin saber en realidad que estaba escribiendo una de las más grandes novelas de la literatura universal; hecho que contrasta sobremanera con la actividad creadora de un Quevedo o un Góngora, que tenían perfecta noción de lo que deseaban escribir y del valor excepcional de sus obras. La tesis se basa en el hecho de que Cervantes no fue a la universidad, no sabía latín, de joven había elegido la carrera militar, abandonando previamente una carrera literaria que no era muy prometedora; a esto se suma la mediocridad de su primera obra, La Galatea, que revela a un escritor de escasos medios expresivos. Algunos estudiosos llegan al extremo de afirmar que Cervantes no sabía escribir, que su sintaxis mostraba muchas deficiencias y que no hay modo de explicar cómo, con semejantes defectos, pudo concluir una obra que ha perdurado por siglos. Este tipo de reparos, demasiado duros tal vez, jamás se le hicieron a Shakespeare o a Goethe. Frente a aquellos titanes de la literatura, que dentro de sus obras definen los contornos de una filosofía, Cervantes aparece como un hombre simple, sin opiniones que se distingan significativamente de las de sus contemporáneos. Así, en la mentalidad de no pocos intelectuales, Cervantes aparece como un hombre mediano.
Otros estudiosos, sin embargo, se oponen a estas ideas planteando que Cervantes sí sabía lo que estaba haciendo, que durante años se había estado forjando en su cabeza, en su imaginación más bien, una historia, la historia de un hidalgo loco, que habría de sentar las bases de la novela moderna. Muchos afirman, incluso, que con Cervantes nace la novela, que él es su inventor; y sostienen sus aseveraciones en las mismas palabras del autor, que en no pocas ocasiones se califica a sí mismo de inventor, de creador, mostrando clara conciencia de su principal propósito: la creación de un nuevo género literario. ¿Por qué habría de tomarse el trabajo de escribir tantas páginas con la sola intención de combatir los libros de caballerías, a los cuales casi nadie prestaba mayor atención? Vicente Gaos, pensador español, cita los siguientes versos del mismo Cervantes, a propósito de sus Novelas ejemplares: “Yo he abierto en mis novelas un camino / por do la lengua castellana puede / mostrar con propiedad un desatino.” El mensaje no puede ser más claro.
Otro punto clave que se debe aclarar, es el hecho de que las grandes obras de la literatura universal son tragedias o dramas, como bien lo anota Vicente Gaos; la comedia, las obras que pretenden hacer reír a los lectores, no han podido ocupar puestos de privilegio en la historia literaria. Y Cervantes, paradójicamente, es un gran humorista; y ello no le ha impedido ubicarse en la cumbre de la literatura española, al grado en que muchos lo conocen como “El príncipe de las letras castellanas”. En los dos primeros capítulos del Quijote, por ejemplo, Cervantes contrapone el mundo real al mundo imaginario, exagerando las cualidades de ambos para acentuar los contrastes; de este modo, el hidalgo, en su delirio, encuentra en un caballo flaco el rocín garboso de un caballero andante, en una simple pastora una noble señora, en una venta pobre un castillo opulento, y en dos prostitutas dos damas de honor. El humor surge del contraste exagerado, del violento choque de los mundos mencionados, uno delirante e idealizado y el otro grotesco y vulgar.
Bibliografía
- Casalduero, Joaquín. Sentido y forma del Quijote. (1966)
- Castro, Américo. El pensamiento de Cervantes. (1972)
- Gaos, Vicente. Cervantes: Novelista, dramaturgo, poeta. (1973)
- de Madariaga, Salvador. Guía del lector del Quijote. (1926)
- Maldonado Ruiz, Antonio. Cervantes, su vida y sus obras. (1947)
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